miércoles, 16 de julio de 2014

Batería de Castillitos


Absoluto abandono. Lo reconozco. Imperdonable.
Pero perdonarme por Dios, que todos somos humanos.
Mi musa y mis constancia me han abandonado en los últimos tiempos. De ahí mi silencio las pasadas semanas.
Ninguno de los temas almacenados en la "nevera" me motivaban lo suficiente para compartirlos. Sinceramente prefería guardar un poco la ausencia hasta que la brisa de la creatividad me refrescara otra vez, antes que contaros milongas con desgana. Aguardar a algo de calidad, que por fin se acaba de asomar. Vuelvo.

La inspiración se plantó delante cuando descargué las fotos de una de las excursiones que hicimos con mis padres en su visita de mediados de junio.
Una tarde cogimos el coche y nos dirigimos a conocer la Batería Militar de Castillitos, una de las fortalezas que hay extendidas por los alrededores de Cartagena.
Ya había curioseado algunas imágenes de visitas de conocidos y amigos y pensaba que la cosa pintaba bien.


Bastante avanzados en el camino, después de algunas curvas después de empezar un puerto de carretera bien estrecho, nos quedamos boqueabiertos admirando el paisaje. Tanto, que buscamos un pequeño saliente para aparcar el coche a un lado y admirar todo aquello tranquilamente.
Respiramos por un rato el aire de las alturas. Hicimos fotos.

jueves, 26 de junio de 2014

El lado bueno de Cartagena


Ayer volví a ver Bienvenidos al Norte para celebrar que cumplimos medio año exiliados de la capital.

Ya la he incluido en el grupo de películas que marcan y significan literalmente una etapa de mi vida, como Casa de Locos o Cinema Paradiso . Más buenas o malas, la narran como si un usurpador se hubiera colado en mi cabeza y corazón para exprimir todo aquello en un guión, imágenes y música.

Volver a verlas es como hacer inventario de mis pasos. Algo así como hacer psicoanálisis seleccionando como herramienta la vista aérea de Google Maps de mi propia historia y situación. Hacerme recordar el por qué de ese o este momento para vivir más intensamente los pros del ahora.

Y es que reconozco que a veces me pongo en plan madrileña-melancólica, sobre todo, después de recibir visita de seres queridos en casa. Tres días de intensa convivencia, conversaciones y mucha actividad hace que los lazos de la distancia se estrechen y de penita decir hasta luego.

Después llega la sequía de la inspiración. La ausencia me despluma de creatividad y ganas de escribir. No me asomo por aquí en días.
Hasta que vuelvo a escuchar las señales como en El lado bueno de las cosas (otra a la lista).
Vuelvo a la carga teniendo en la cabeza que sólo hay una oportunidad de vivirlo. Que no puedo dejar escapar un estilo de vida como éste y los beneficios que ofrece una ciudad más pequeña y costera.


Detalle del Arsenal

viernes, 13 de junio de 2014

Convertir un palé en un macetero rosa



Realmente existen los DÍAS DE COLOR DE ROSA.
Días en los que alrededor sólo ves algodón de azúcar y un sueño de acaricia un poco más cerca.
Se alcance o no, el dulce regustillo permanece. Almacenado y etiquetado, colocado a la vista, en un lugar privilegiado de nuestra cabeza para echar mano de él cuando lo necesitemos.
Pura energía positiva.

Mi sábado pasado fue así.
Me vestí y decidí pintar este palé del color más tierno del mundo.


jueves, 5 de junio de 2014

Invitada con mono blanco y negro



Curioseando encontré por casualidad este mono blanco y negro de Asos y no me pensé demasiado el añadirlo a mi cesta.
Creo que algunas de las mejores comprar se hacen así, respondiendo a auténticos flechazo en los que la planificación no entra.

Lo que más me gustó de él es que el blanco y negro resulta sutil y elegante, pero a la vez el corte es favorecedor y algo original por el escote en pico de la espalda y los volantes. 

Pensaba que iba a tener que esperar paciente algún tiempo más a salir del armario, pero resulta que pude sacarlo a pasear antes de lo esperado cuando de improviso nos invitaron a una boda en Cartagena. 

viernes, 30 de mayo de 2014

Mi Balco-Huerto de especias aromáticas


Mudarnos a este piso en el casco antiguo de Cartagena fue todo un acierto, no sólo por las vistazas al Foro Romano de las que os hablaba al comienzo de esta nueva etapa, sino porque por fin tengo el espacio, tiempo y luz necesaria para llenarlo de plantas como Dios manda.

Jamás de los jamases sospeché que esto de la jardinería se volvería una afición para mí. 
De nuevo, los genes nos marcan más de lo que creemos.
Más de lo que una ingenua adolescente se atreve a aventurar mientras contempla a un padre feliz silbando canción tras canción, manguera en mano, regando cada árbol-arbusto-planta del jardín de la casa familiar de la sierra. 
Y a una madre, que medio pirada, incita a un frenazo de emergencia sólo porque ha visto unas flores preciosas que desea recoger para hacer un ramillete o secar entre páginas de libros.

jueves, 22 de mayo de 2014

La historia de un revistero envejecido y su restauración


Resulta un domingo de noviembre, en el que caminaba muy relajadamente con mi amiga Sandra y su chico por el rastro de Madrid. 
Esta visita fugaz de una escocesa adoptada me llena de energía positiva cada vez que la veo. Pero en esta ocasión concreta, también me dio suerte.

Hacía solo dos días que a servidora se le había encendido la bombilla y estaba encaprichada por dar con un revistero.
Debe ser que lo había visto en algún lado, no recuerdo dónde. Yla idea que fue fraguándose poco a poco en mi cabeza, cual publicidad subliminal hace crecer el deseo en nuestro subconsciente. 

El caso es que, esa mañana caminábamos despreocupadamente cuando pasamos por delante de Luces de Agadones y no me resistí a entrar a cotillear. Nunca se sabe... 

Y allí estaba, escondido en una esquina y resguardado bajo una mesa. Cubierto de polvo y hasta arriba de revistas y periódicos antiguos.
Me estaba esperando y lo rescaté. 

lunes, 12 de mayo de 2014

Invitada new look verde manzana


Me encanta este vestido. Mi madre se lo compró para mi boda en un outlet en la Calle Almirante de Madrid.
Una vez que pasó el eventazo, me dijo que podía arreglármelo para que pudiera usarlo yo. Así que, la apañada de mi tía sacó todo lo que pudo de la parte del cuerpo para que servidora pudiera meterse dentro. 

Lo que más me gusta de él es ese aire 50´s tan femenino, que sienta fenomenal. Ponérselo es sentirse princesa por un día.
Pero también me encanta el color, que favorece mucho, y la manga francesa hace prescindir de chaqueta en las bodas más fresquitas de primavera y otoño.

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